martes, 9 de marzo de 2010

Dialogo de un Dios adolecente.

Esta noche quiero sentirme mito,
quiero estar en boca de todos,
en boca de nadie;
ser ese murmullo de sociedad: desfallecida y cansada.
Ese murmullo desolado,
como catástrofe madrugadora,
solo ser un mal mensaje (pero mensaje al fin),
deteriorado, de oído a oído,
casi desagarrado y olvidado (como juego de niño).
Esta noche quiero sentirme mito,
un buen agüero,
solo ser mito, -no, mejor- creencia más que mito,
-bueno- solo ser lo que debo ser,
cuando debo de ser lo.
Y así ser el mito,
de aquel que hizo lo que tenia que hacer cuando debía de hacerlo.
-Reí- En ese momento descubrí,
que si soy mito, en vida, seré creencia después de muerte.
-En fin tengo Fe en que la decisión me ara justicia-.


—Diere, que mi vida solo es un estrago del destino,
o de ese Dios que no se puso de acuerdo, si ser mito, fe o creencia.


No hay comentarios:

Publicar un comentario